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Bienvenido Mr. Marshall:
Los cómics americanos llegan a España
A mediados de
los años 20 la historieta española había experimentado un
retroceso creativo con respecto a la creatividad de finales del
siglo XIX. La razón hay que buscarla en la infantilización del
medio. Con el cambio de siglo la historieta desaparece de las
revistas satíricas adultas para quedar aprisionada en las
primitivas revistas para niños, en las que desempeñaría un papel
protagonista. Con excepciones tan notables como “Dominguín”
(1915), el nível medio de publicaciones como “Charlot” (1916),
“TB0” (1917) o “Pulgarcito” (1921) está en las antípodas de la
historieta contemporánea de la prensa norteamericana.
La aparición de
“Pinocho” en 1925, revista publicada por Saturnino Calleja supuso
una auténtica revolución tanto por las innovadoras aportaciones de
autores como K-Hito, como por la difusión de toda una primera
oleada de series americanas.
Durante toda
una decada la revista madrileña monopolizó la publicación de
excelente material procedente de la prensa norteamericana mientras
el resto de publicaciones permanecía anclado en una narratividad
más cercana al auca que a la historieta moderna.
En las páginas
de “Pinocho” se publicaron “La Tormenta y el Ciclón o Hazañas de
Tín y Tón” ( Katzenjammer Kids de Rudolph Dirks), “Paco Morronguis,
el Gato Travieso” (Felix the Cat de Pat Sullivan), “Anita Buen
Corazón” (Little Orphan Annie de Harold Gray), “Desdichas de Don
Panfrito y su caballo Sparkito” (Barney Google de Billy De Beck),
“Colorín y su Pandilla” (Winnie Winkle de Martin Branner) o
“Polito en la Ciudad de Oro” (The Gumps de Sydney Smith).
Hubo que
esperar diez años para la segunda y definitiva oleada, esta vez
comandada por la historieta de aventuras.
En febrero de
1935 el número 14 la revista “Yumbo”, publicada a gran formato por
la Hispano Americana de Ediciones desde noviembre de 1934, inicia
la publicación de “Tim Tyler” de Lyman Young, “La Guardia Móvil”
(Radio Patrol) de Eddie Sullivan y Charles Schmidt, “King el
Sabueso de la Policía Montada” (King of the Royal Mounted) de
Charles Flanders y “Red Barry” de Will Gould.
Tan solo un mes
después la editorial Molino inicia la publicación de la revista
“Mickey” en la que junto a las historietas de Walt Disney se
publicarán “Jim el Temerario” (Jungle Jim) de Alex Raymond,
“Sinforoso Pirindola” (Pete the Tramp) de C.D. Russell, “El
Guardia Petronio” (Needlenose Noonan) de Walter Hoban, “Peripecias
de Annie Rooney” de N. Afonski y Brandon Walsh, y “Pichichi y su
Pandilla” (Jimmy)de Swinnerton , a las que seguirían más adelante
“Ace Drummond” de Clayton Knight, “G-Man” de George Clarke y Lou
Hanlon, y, por encima de todas ellas por su impacto en la época,
“Aventuras de un Muchacho en China” que no era otro que “Terry and
the Pirates” de Milton Caniff.
El año mágico
de 1935 se redondea en mayo con la aparición del extraordinario
semanario “Aventurero” (Hispano Americana de Ediciones) cuyo
impacto perdurará durante decadas en varias generaciones de
autores y, por supuesto lectores.
En sus páginas
se publicarán “Flash Gordon” de Alex Raymond, “Tarzan” de Harold
Foster, “Popeye” de Segar, “X-9” de Dashiell Hammett y Alex
Raymond (posteriormente de Charles Flanders), “Merlín el Mago
Moderno” (Mandrake the Magician) de Lee Falk y Phil Davis, y
“Cazando Fieras Vivas” (Ted Towers, Animal Master) de Glen Cravath
y otros,
Y, por último,
en noviembre de 1935 aparece la revista “Cine-Aventuras” de
Editorial Marco con “Betty Boop” de Max Fleischer en portada y las
series “Makako y Compañía” (Polly and her Pals) de Cliff Sterrett,
“Skippy” de Percy Crosby, “Johnny Alrededor del Mundo” (Johnny
around the World) de William La Varre y “La Princesa Gatita” (The
Pussycat Princesa) de Grace Drayton y Ed Anthony.
El éxito de
“Aventurero” y “Yumbo” impulsó, sin duda a su editor a lanzar en
abril de 1936 el último de los grandes semanarios de antes de la
guerra: “La revista de Tim Tyler”.
La serie que da
nombre a la revista desempeña un papel principal durante casi toda
su existencia. Sorprendentemente a partir del número 44 se
retrocede en la historia para publicar material creado en 1933, en
el que se aprecia claramente el trabajo de Alex Raymond como
ayudante de Lyman Young.
Junto a “Tim
Tyler” la revista publicará dos pilares de la historieta de
ciencia ficción: “Buck Rogers” de Phil Nowlan y Dick Calkins, y
“Jorge el Intrépido” (Brick Bradford) de William Ritt y Clarence
Gray, en una doble página central memorable.
Otras series
fueron “Wade, el As de Scotland Yard” (Inspector Wade) de Edgar
Wallace y Lyman Anderson, “Alas de Acero” (Skyroads) de Russell
Keaton, “Pekín y Rufo” (Nipper) de Dwig y, ya en la última época
“Fantomas” (The Phantom) de Lee Falk y Ray Moore.
La guerra civil
produjo el cierre de “Mickey” y “Cine-Aventuras” mientras que los
tres semanarios de Hispano Americana continuaron publicándose
hasta diciembre de 1938, aunque en los últimos números redujeron
radicalmente su formato, la calidad de papel empeoró semana a
semana y el precio se multiplicó.
Tras la guerra,
la propia Hispano Americana relanzó los grandes personajes en
tebeos apaisados de gran formato en las colecciones “Las Grandes
Aventuras” y “Los Albumes Preferidos de la Juventud” Y en 1944
intentó repetir la fórmula del gran semanario adquiriendo la
cabecera “Leyendas Infantiles”, en la que se daría continuación a
muchas de las series clásicas como “Flash Gordon”, “X-9”, “La
Guardia Móvil”, “King” o “Tarzan”. La revista intentó tener
continuidad en un descafeinado “Aventurero”(1945), pero está vez
no logró sobrevivir.
Pero ya nada
volvió a ser igual. Ningún creador pudo permanecer ajeno a la
inyección creativa que supusieron las historietas norteamericanas
publicadas antes de la guerra en los grandes semanarios.
A ellos les
debemos los grandes nombres de la historieta española de los 40.
Eso sí fue un
Plan Marshall…
Joan Navarro
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