Inicio | Noticias | Suscríbete
Las exposiciones que estarán en la XII Edición del Salón Internacional del Cómic de Madrid, Expocomic 2009, son las siguientes. Próximamente actualizaremos con su contenido.
|
Scifiworld presenta: El Arte Fantástico de Javier Trujillo Desde los monstruos e iconos del cine fantástico que han sido portada en la revista Scifiworld, hasta la galería de vampiresas publicadas mensualmente en el interior de sus páginas, pasando por Alaric de Marnac, la novela ilustrada de terror gótico escrita por el mítico Paul Naschy, recientemente publicada bajo este mismo sello editorial, Javier Trujillo nos muestra algunas de sus mejores ilustraciones, en gran formato, realizadas para la casa del fantástico, Scifiworld. |
|
|
Cuando Alejandro Martínez Viturtia, editor de Panini, nos
encomendó esta obra, teníamos suficientes referentes como para saber que, por muy complejo que
sea, absolutamente todo es factible de narrar en forma de historieta. Convengamos que, a pesar
de esas referencias, explicar en viñetas un hecho histórico tan reciente y tan cercano era de extrema
dificultad, más cuando las implicaciones sociales, humanas y políticas están todavía tan a flor de piel.
No sé si fue una cierta inconsciencia o sentido de la temeridad lo que nos llevó a Pepe y a mí aceptar sin
dudarlo este reto. Creo que nos pudo nuestra ciega confianza en la historieta como medio y la emotividad generada
por el hecho en sí mismo, la sensación de que podíamos hacer algo útil, una obra para el recuerdo y la memoria, dicho
esto sin ningún tipo de presunción. |
|
|
Con la serie Atalanta los mitos griegos cobran vida de mano del autor
belga que mezcla hábilmente su fino trazo con los temas mitológicos donde poder recrearse dibujando salvajes y bello paisajes,
bellezas exóticas y todo tipo de animales y monstruos. La serie trata de la joven Atalanta, la mejor guerrera del poblado,
y como se unirá a Jasón y sus compañeros en el legendario viaje de la nave Argos. |
|
|
Los orígenes de El Silencio de Malka
La escena ocurrió hace unos cuarenta años. En esa época mi abuela
Teresa –la Bobe Tuve- llevaba ya más de sesenta en la Argentina. Seguramente en ese tiempo había tenido innumerables
oportunidades de oír o de leer la palabra Londres. Pero la palabra Londres no le sugería nada personal; para ella era,
simplemente, el nombre de una gran capital lejana, una palabra vacía en el plano de la emoción. |
|