Exposiciones

Este año contamos con cinco exposiciones que no te deberás perder.

Exposición Fernando Fernández

Exposición Casa Sefarad: Identidad Secreta

Exposición Esteban Maroto: Sus Personajes

Exposicion Luis & Romulo Royo: Malefic Time

Exposicion Emile Bravo: Spirou


Exposición Fernando Fernández

Fernando Fernández nací­o en Barcelona en 1940. A mediados de la década de los 50 empieza a dar sus primeros pasos artí­sticamente dicho, entintando fondos para Antonio Biosca en los cuadernos de Chispita, el hijo del Jinete Fantasma de Editorial Grafidea. En 1956 gracias a Ghost Ship!, historieta de ciencia ficción, logra entrar a trabajar en la agencia Selecciones Ilustradas primero completando el trabajo de otros para después pasar a realizar historias completas. A finales de la decada publica en varias revistas argentinas como Gorrión y Tótem Gigante, aprovechando su residencia en Buenos Aires pero a la vez continuando su trabajo en Selecciones Ilustradas.

Es en los siguientes años cuando se interesa por el aprendizaje de ténicas pictoricas e ilustración y cuando alcanza un gran reconocimiento en toda Europa con sus portadas para tebeos y novelas en múltiples géneros. También lograrí­a trabajos en el campo de la publicidad y realiza numerosas exposiciones de pintura abandonando ese camino a finales de la decada de los 60.

Ya entrando en los 70 su trabajo se multiplica siendo portadí­sta en el mercado americano, fundando el Club DHIN, adaptando y dirigiendo varias fotonovelas, etc pero es a través de Selecciones Ilustradas donde consigue el encargo de dibujar con guiones propios trece historietas con varios estilos experimentales para la editorial Warren que se publican en Estados Unidos en las revistas Eerie y Vampirella y aquí­ en España en las revistas Vampus, Rufus y Vampirella. Con la titulada Goodbye, my love obtiene el premio Warren 1975 a la mejor historieta. También en 1977, gracias al número dos de la colección Viaje al mundo de los insectos, le conceden el Premio Nacional de Ilustración en 1977. A finales de esta decada trabaja para la revista Interviú, Siesta, Primera Plana y colabora junto a su mujer en El Jueves.

Pero es en los ochenta cuando crea dos de sus obras más reconocidas: el cómic de ciencia ficción con aires modernistas y de gran barroquismo, Zora y los cibernautas, publicado por la revista 1984 y la adaptación de Drácula de Bram Stoker publicado por la revista Creepy. Otras obras durante esta decada son la selección de cuentos de ciencia ficción de Isaac Asimos, La leyenda de las cuatro sombras, The Crown: La Corona del Espacio o Los océanos de Venus.

Mientras alterna sus últimos trabajos como ilustrador de ciencia-ficción y otros géneros para diferentes editoriales de varios paí­ses, creara dos álbumes para la serie Argón (el segundo con guiones de J.M. Polls) y la serie de historias de 9 páginas Zodiaco (de la que solamente aparecen siete episodios de los doce que componí­an la serie).

Una vez acabados estos trabajos y a raí­z de la seria enfermedad cardí­aca que le puso dificultades para finalizar los trabajos anteriores, decidió dejar su faceta de historietista para dedicarse exclusivamente a la pintura, labor que siguió realizando hasta fu fallecimiento en 2010.

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Exposición Casa Sefarad: Identidad Secreta

Este año se celebra una exposición acerca de la ya conocida relación entre el mundo cómic y el judaí­smo. Aunque es un tema que ya se ha dado a conocer en diversos artí­culos y exposiciones como la que se nos presenta, es interesante el recorrido histórico que se hace mediante los paneles sobre este tema. La exposición recibe el interesante tí­tulo de “Identidad Secreta” y aunque se referirse a los superhéroes, creo que la identidad es un tema muy presente en el mundo del cómic.

El despertar del cómic surge a principios del siglo XX, aunque hay precedentes anteriores, no es hasta la década de los años treinta cuando empiezan a serializarse revistas únicamente dedicadas a la historieta. En esta época la sociedad se encontraba en un periodo de entreguerras e intentando levantarse de la “Gran Depresión” que continuaron a los felices años veinte.  En este periodo empiezan a nacer los superhéroes, que no solo ofrecen un entretenimiento para los lectores, si no además una esperanza de que el mundo pudiese ser mejor.

Estos seres no estaban aislados de la situación en la que se encontraba el mundo, si no que se veí­an impregnados por ella. De esta manera vemos los enfrentamientos que tuvieron tanto “Superman” como el “Capitán América” y los Invasores contra Hitler y el régimen nazi.

La figura de “Superman” es muy interesante desde distintos puntos de vista. Se trata de un aliení­gena que llega a la tierra y el sol terrestre le hace tener poderes sobrenaturales, pero a pesar de ello intenta pasar desapercibido con su identidad secreta de Clark Kent. Muchas veces se ha comparado al personaje con la figura del inmigrante (judí­o, principalmente) en Estados Unidos que se adapta y lleva el ideal de vida norteamericano y en parte está justificado dado que sus creadores Siegel y Shuster, eran ambos hijos de inmigrantes.

Por otro lado, esta comparación también se puede aplicar a la situación en la que se encontraba el cómic, buscando un sitio en el mercado entre los relatos de ciencia ficción y las tiras cómicas de los periódicos. El comic era, y en parte sigue siendo, un gran desconocido mediático, con una presencia en aumento.

Durante un tiempo, los superhéroes compartí­an sitio en las estanterí­as con relatos de guerra, de terror y de suspense; pero poco a poco los enmascarados fueron prevaleciendo y consiguieron ser los que mejor sobrevivieron a la fuerte censura impuesta tras la caza de brujas que impulso Fredic Wertham. De esta manera se puso una mayor atención en un público juvenil, hasta que en la década de los sesenta nace el “comic underground” con Robert Crumb a la cabeza.

Este género supone un aire fresco al mundo del cómic que se reincorpora a los movimientos sociales que se viví­an en el momento y buscan una identidad propia mediante la crí­tica y la sátira, además de contar historias cotidianas y autobiográficas, sin ninguna censura.

Durante la década de los ochenta principalmente, el cómic de superhéroes se renueva englobando temas más adultos y con menor censura como puede tratarse de los mí­ticos “Watchmen”, “El regreso del caballero oscuro” o “La Cosa del Pantano”. Esto lleva a crear una nueva lí­nea editorial por parte de “DC Comics” para dar rienda suelta a los autores y crear colecciones diferentes, de esta manera nace el sello “Vértigo”.
En esta editorial, se sigue tratando el tema de la identidad en varias colecciones, donde los protagonistas buscan su propia identidad. Por un lado tenemos a “La Cosa del Pantano” de Alan Moore, que se define entre un ser humano y una planta y comienza a dudar de su propia existencia como humano. Además el autor Peter Milligan, recurre frecuentemente a este tema en sus obras “Blanco Humano” o “Girl” entre otras, donde los personajes sufren aventuras que confunden su papel y acaban perdiendo su propia identidad en el recorrido.

Así­ el cómic llega revitalizado a la década de los noventa donde se podrí­a decir que todo se tuerce. Se concibe una estrategia para producir cómics en masa con el objetivo de llenar las estanterí­as de las tiendas, sacando continuamente números uno, con ediciones brillantes y llamativas para llamar la atención de lectores nuevos. Esta técnica supone una debacle para el cómic de superhéroes que pierde parte de lo logrado en la década anterior y únicamente se plantea un modelo para llamar la atención visual del lector, enlazando tramas entre distintas colecciones para obligarte a comprar  todo.
En este jaleo editorial,  destacan como “Hulk” y “Thunderbolts”, donde la identidad propia es una pieza clave de la trama.

Tras este rápido recorrido a la historia del cómic y la presencia de la identidad y la búsqueda de la misma del medio, nos encontramos por fin en la época actual. La presencia del cómic está aumentando notablemente debido, en parte, a la masiva producción de adaptaciones cinematográficas que se están realizando desde hace una década. Este aumento se ve apoyado por mayor presencia en las librerí­as no especializadas y un gran impulso en los medios de comunicación. Nadie pensó que en las noticias se retransmitirí­an noticias como la muerte del “Capitán América” o la perdida de la identidad secreta de  “Spiderman”.

A pesar del crecimiento reciente, no se puede decir que el cómic sea ya un medio completamente afianzado, puesto que aun tiene una fuerte dependencia del cine y en este mundo digitalizado el papel se pone en duda. Este año se está viendo estrategias editoriales que suponen volver a la década de los noventa y al mismo tiempo de presencia fí­sica se está buscando presencia virtual con los comics digitales. Por tanto, la identidad del cómic se va desdibujando a medida que se va afianzando y sigue siendo un concepto muy presente.


Exposición Esteban Maroto: Sus Personajes

Esteban Maroto (Madrid, 1942) es un nombre que ha estado vinculado a la historia del cómic, desde hace prácticamente cincuenta años, un autor que es reconocido mundialmente y suele asociarse con personajes como Red Sonja y Vampirella. Para hablar de los comienzos de Maroto en el mundo del cómic debemos remontarnos hasta mitad de los años cincuenta, cuando aboceteaba la colección Aventuras del F.B.I de Rollán, en el estudio Manuel López Blanco. Fue allí­ donde conoció a Carlos Giménez, quien el presento a Adolfo Usero, junto a quienes monto su propio estudio, donde además de historias bélicas, hicieron series propias como El prí­ncipe de Rodan.

Seguidamente se mudo a Barcelona y firmo un contrato con ’œSelecciones Ilustradas’ donde continúo colaborando con Giménez en la obra Gringo, a la vez que hacia historias románticas y bélicas para el mercado británico. En Barcelona, el estudio se consolido con dos autores mas, Luis Garcí­a y Suso Peña, formando ’œLa Floresta’.

En 1967, Esteban Maroto decide hacer una serie de ciencia ficción y realiza ’œCinco por infinito’, ayudado por sus compañeros de estudio en los primeros números. La serie supone un éxito y en dos años ya se ha editado en nueve paí­ses. El autor empieza a ir entrando en el mercado estadounidense junto con sus dos obras siguientes: Wolf y La tumba de los dioses. Ya durante la década de los setenta, se centra en este mercado y publica historias de terror  para las revistas de le editorial ’œWarren Publishing’: Creepy, Eerie y Vampirella, siendo este ultimo personaje uno de los que más fama le otorga.

Durante los setenta también trabajo en series como La espada salvaje de Conan y Savage Tales y Comixscene, siendo el dibujante quien se encargo de diseñar el famoso bikini metálico que aun viste el personaje de Red Sonja.

Mas tarde el autor trabajo en diversas series como La espada salvaje de Conan, Cadillacs and Dinosaurs, Dracula: Vlad the Impaler, Amethyst, Zatanna o Las cronicas, siendo estas tres ultimas para la editorial ’œDC Comics’.

En la exposición tenemos la oportunidad de admirar la obra original de este autor español, que es de los primeros españoles que fue considerado un autentica estrella del cómic en Estados Unidos, habiendo ganado diversos premios internacionales.


Exposicion Luis & Romulo Royo: Malefic Time

El reconocido ilustrador internacional Luis Royo (Olalla, Teruel, 1954) y el pintor emergente Romulo Royo (Zaragoza, 1976) han unido sus fuerzas durante año y medio para crear el embrión de Malefic Time, un ambicioso proyecto de ficción que abarcará múltiples formatos, convirtiéndolo en una iniciativa única a nivel mundial.

La historia del personaje Malefic, protagonista de este universo de ficción postapocalí­ptico, se inicia hace más de 20 años, cuando Luis Royo la dibujó en la portada del libro ilustrado del mismo tí­tulo, uno de sus más conocidos. Desde entonces, Royo ha ido revisitando el personaje insertando ilustraciones y textos en diversas publicaciones, hasta que finalmente, con la complicidad de Romulo Royo, ha encontrado la energí­a para contar su compleja historia con la magnitud que siempre ha soñado.

’œSiempre he querido contar esta historia, otros proyectos han hecho que Malefic durmiera en los cajones del estudio durante muchos años, pero ahora por fin hemos podido abordarlo sin renunciar a nada. Según avanzábamos el proyecto se iba haciendo más grande, así­ que al final nos hemos volcado en él con la máxima ambición’, afirma Luis Royo.

Malefic Time narra una historia compleja. Nos sitúa en el año 2038, en una Tierra postapocalí­ptica castigada por la llegada del Juicio Final y convertida en campo de batalla de unos ancestrales seres alados que luchan por los poderes lunares y solares. La diezmada población, reducida a apenas un tercio, sobrevive en medio del caos; parece que las peores premoniciones de las antiguas escrituras se están cumpliendo, y la humanidad se enfrenta al fin de un ciclo. En medio de tanta confusión se encuentra una persona clave para el desenlace de esta guerra: Luz, una joven de hipnótica presencia, cabello blanco y profunda mirada, que recorre la ciudad de Nueva York buscando respuestas a su enigmático pasado. Su mano empuña la mí­tica espada Malefic, que da nombre a quien la porta, y que posee la clave que decidirá el futuro de la humanidad.

Una historia así­ no es fácil de narrar en imágenes, por lo que los autores han planteado una colección principal de tres libros ilustrados ambientados en ciudades muy diferentes: Nueva York, Tokio y Parí­s. El primero de ellos, para el que han sido necesarias más de 150 imágenes, lleva por tí­tulo Malefic Time: Apocalypse y aparecerá en el mercado español este mes de diciembre de la mano de Norma Editorial. A lo largo de los próximos 5 años, la dimensión del proyecto editorial irá ganando envergadura, con la publicación en la primavera de 2012 de una novela escrita por Jesús Vilches (autor de la saga La flor de Jade), y más adelante un manga, un cómic y diversos libros ilustrados complementarios.

Por ello la primera parada de este ambicioso proyector será en Expocomic con una exposición y otras sorpresas.


Exposicion Emile Bravo: Spirou

La fascinación de í‰mile Bravo (Parí­s, 1964) por la historieta se remonta a su más tierna infancia, cuando su padre le inculcó un amor por el medio que, años más tarde, le llevó a desechar la idea de cursar estudios de ingenierí­a, en beneficio de un intento por construir una carrera como autor de cómics.

A la hora de datar su vinculación profesional al mundo del tebeo, 1992 se antoja como una fecha clave: fue entonces cuando, acompañado de talentos pujantes como Lewis Trondheim, David B., Joann Sfar o Christophe Blain, fundó el Atelier Nawak. Un variado grupo de historietistas ’“hoy en dí­a convertidos en referentes del Noveno Arte’“ a los que más tarde se unirí­an Frédéric Boilet, Marjane Satrapi y Marc Boutavant, dando forma al Atelier des Vosges. Esta generación de autores derivó en la corriente conocida como Nouvelle Bande Desinée, surgida como opisición frente a un modo de hacer cómics ’“el promovido por la industria francoblega de la época’“ con el que no comulgaban. De este caldo de cultivo surgieron iniciativas editoriales alternativas, como l’™Association, a raí­z de cuyo empeño se produjo una significativa apertura temática y estilí­stica en el panorama europeo.

Vinculado familiarmente a España ’“es hijo de padre catalán y madre valenciana’“, Bravo siempre ha reivindicado el potencial formativo de la historieta, defendiendo todo esfuerzo tendente a que ’œel cómic infantil recupere su función tradicional de formar a los niños, como sucedí­a con los cuentos antiguos“. Una opinión que ha tratado de llevar a la práctica durante su carrera, caracterizada por estar principalemente orientada a un público infantil… aún tratándose de obras que, al igual que sus lecturas de juventud, esconden diferentes niveles de lectura, siendo igualmente disfrutables por adultos. Así­ lo acreditan trabajos como la serie de álbumes centrados en las aventuras de Jules ’“seis hasta la fecha, inéditos en nuestro paí­s’“ o los libros ilustrados protagonizados por Los siete osos enanos (SM).

A lo largo de su trayectoria profesional, también ha tenido ocasión de dibujar la trilogí­a de Alexis Strogonov, con guiones de un Jean Regnaud con el que coincidirí­a de nuevo en Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill (Ponent Mon). Pero también logró encontrar tiempo para aceptar el ofrecimiento brindado por Dargaud de ofrecer su particular visión acerca de dos clásicos del cómic francobelga; una propuesta que fructificó en Las aventuras de Spirou y Fantasio: Diario de un ingenuo (Planeta DeAgostini Cómics), laureada obra a la que probablemente dará continuidad a través de un segundo álbum’¦.

Y es precisamente de esta obra de la que podemos disfrutar en exposición en esta edición de Expocomic.