Frank Quitely y Hermann Huppen se apuntan a Expocómic 2010
Se unen a los nombres de Golden, Janson y Sequeiros como cabezas de cartel de esta edición
Madrid, 4 de noviembre de 2010. A poco más de un mes para que arranque el Salón Internacional del Tebeo de Madrid ─ Expocómic 2010, las expectativas crecen entre los aficionados al noveno arte. Y para satisfacerlas, anunciamos dos nuevos nombres que han querido unirse también como cabezas de cartel a los ya confirmados Klaus Janson, Michael Golden y Santiago Sequeiros: dos caballeros de la talla de Frank Quitely y Hermann Huppen, que pasan a engrosar así una lista que pronto daremos a conocer en su totalidad. Sed pacientes, vuestra ansia de estrellas se verá recompensada…
Frank Quitely (Glasgow, Escocia, 1968). Fue bautizado como Vincent Deighan, pero el temor a que su familia no reconociese su amor por la viñeta como algo suficientemente digno, le animó a escudarse bajo el seudónimo por el que ha pasado a la historia como uno de los grandes del dibujo de la segunda mitad del siglo XX ─y lo que le queda─. Su ascenso, imparable desde que se iniciara en esto del cómic desde las páginas de “Electric Soup” (1990), ha estado ligado a nombres como los de Grant Morrison, Mark Millar o Neil Gaiman, cuyos guiones ha elevado a categorías superlativas. Dibujante, entintador, espectacular portadista, cuenta con cuatro Premios Eisner, el último de ellos recibido en 2009. Casi nada.
Hermann Huppen (Bévercé, Bélgica, 1938). A sus 72 primaveras, poco queda por decir de este titán del tebeo que no se haya dicho ya. Animado a publicar a principios de la década de los 60 de la mano de su cuñado, será en 1977 cuando su nombre quede ligado para siempre a la historia del noveno arte desde las páginas de “Jeremiah”, su primera serie total; siete años después, en 1984, nos regalará el personaje de Aymar, el caballero protagonista de “Las torres de Bois-Maury”; fueron diez álbumes sublimes, que tendrían su genial continuación con “Bois-Maury”. Los últimos tiempos los ha centrado en producciones autoconclusivas y en colaboraciones con su hijo, Yves, creando obras como “Manhattan Beach 1957”.