Exposiciones

Aquí prensentamos las exposiciones de este año:

Kojima Goseki. Piezas.
Animando nuestras tardes. Series anime en España.


Kojima Goseki. Piezas.

El gran maestro del manga Kojima Goseki está lamentablemente encasillado en occidente por su obra más famosa, El lobo solitario y su cachorro (Kozure Okami); sin embargo, el cuerpo y la variedad de su trabajo son tan extensos que etiquetarlo solamente por su labor en una serie se antoja tremendamente injusto.
Nacido el 3 de noviembre de 1928 -el mismo día que el dios del manga y el anime, Osamu Tezuka-, su carrera arrancó justo al terminar el instituto, pintando carteles para películas. Trabajó en publicidad e ilustración en todos los campos imaginables, y la gran proliferación del manga en los años 50 hizo que se dedicase, además, a realizar historietas trágico-románticas para los libros de alquiler (Kashi-bon). A partir de ahí, de manera ininterrumpida hasta su muerte en el año 2000, realizó gran cantidad de seriales como “Llega la primavera”, “Son Goku”, “Kamui”, “Zansatsu-Sha” o los tres únicos que le han dado la fama a este lado del globo, “El lobo solitario y su cachorro”, “El ejecutor Asa” y “El camino del asesino”.
Temporalmente, las obras que se pueden ver en esta muestra abarcan desde principios de los 70 hasta mediada la década de los 90, con piezas de encargo, ilustraciones descartadas y trabajos publicados.


Animando nuestras tardes. Series anime en España.

Las cosas han cambiado mucho los últimos años. Todo se ha acelerado, las opciones audiovisuales se han elevado a la enésima potencia. Antes ─y no hace tanto tiempo de esto─, salir del cole y volar a casa a merendar delante de la tele era, por decirlo de alguna manera, más sencillo. Sólo había un par de canales, y los dibujos animados se engullían sin más preocupaciones que las de disfrutar al máximo y bajar a comentar con los amigos qué había pasado en ese nuevo, fascinante y colorido episodio de “Mazinger Z”, “Comando G”, “Vickie el Vikingo” o “La abeja Maya”. Después llegaron las cadenas privadas y “Campeones”, y “Shin Chan”, “Bola de dragón”, y “Los Caballeros del Zodíaco”, y todo se multiplicó por mil, diversión y fantasía incluidas. Sirva esta muestra de obras originales de esos métodos de animación, digamos, tradicionales, como recordatorio de aquellas tardes que se fueron para no volver, que cambiaron progresivamente de manera definitiva pero que se grabaron a fuego en la memoria de generaciones enteras, viviendo en el recuerdo de aquellos que hoy ya no somos unos niños.